La otra salud

Todos tenemos tanto un cuerpo como una mente. Nuestra mente anima nuestras acciones, nuestro cuerpo las hace realidad. Nuestros pensamientos y nuestras acciones determinan, en conjunto, nuestra realidad.


Siendo que nuestro cuerpo se enferma de vez en cuando, aunque sea de una pequeña gripa, porque habríamos de pensar que nuestra mente siempre está saludable?


Así como existen factores en el ambiente que pudieran dañar o enfermar nuestros cuerpos existen también otros que pudieran influenciar de manera negativa en nuestros pensamientos y nuestros sentimientos. Para curar nuestros cuerpos existen una muy amplia variedad de especialistas (cardiólogos, otorrinos, internistas y un muy largo etcétera). De igual modo existen especialistas dedicados a la salud de los sentimientos y las emociones, especialistas dedicados a la salud de la mente. Aquí encontramos a los psicólogos, neurólogos, psiquiatras y terapeutas.


Sin embargo existen, aún en estos tiempos, tabús con respecto a acudir al psicólogo. Algunas personas creen que quienes acuden al psicólogo lo hacen porque su situación emocional es muy grave o porque padecen algún trastorno psiquiátrico o incluso locura. Sin embargo eso sería tan equivocado como pensar que una persona sólo debería acudir al médico cuando se padece una fiebre de 40° o una enfermedad terminal (aunque pensándolo bien, sí hay personas que hacen eso ¬¬).


En realidad existen muchas razones por las cuáles acudir a un especialista, desde asistir a una persona que ha tenido un accidente en auto hasta quien ha experimentado la pérdida de un ser querido. La salud mental es algo de lo que debemos preocuparnos y mantener una atención constante. En especial porque por lo regular es en lo que somos más negligentes.


Así como una cortadura mal tratada puede provocar una infección o incluso un tétanos. De modo similar un trastorno emocional mal tratado con el tiempo puede generar muchos otros problemas. La gran diferencia aqui radica en que mientras no podemos negar los muchos síntomas de una enfermedad, a veces, si podemos pasar por alto nuestros síntomas emocionales.

Entradas populares de este blog

Prejuicios religiosos

Un propósito para el Arte

Romper con la inercia