No comas ansias

Algo que he llegado a notar en mi forma de comer es que en muchas ocasiones lo hago sin estar verdaderamente hambriento. Que en muchas ocasiones es un factor ajeno al hambre el que me impulsa a comer cosas que no necesito, como galletas y pastelitos. Que lo que hago en ocasiones es comer porque estoy ansioso por algún pendiente, personal o de trabajo, que no he podido resolver. En otras ocasiones lo hago para pasar el rato. Y es que, desde pequeño, una de mis maneras de combatir el aburrimiento era ir a la tiendita de la esquina a comprar papitas y galletas.

Image: Grant Cochrane / FreeDigitalPhotos.net

Son éstas comidas innecesarias y altas en calorias las que minan mis esfuerzos al hacer ejercicio. Son las que restan los efectos benéficos de hacer actividad física.
Si bien no es mucho el exceso de equipaje que llevo a cuestas (sólo 4 o 5 kilos) no he podido hasta ahora deshacerme de él y permanecer en ese peso, más cercano al ideal, de manera constante. Esto es lo que me llevó a curiosear lo que hay en la literatura respecto al tema. Así fue como descubrí a Geneen Roth.

Geneen Roth explica en sus libros la relación que existe entre el exceso de peso y las razones que nos llevan a comer impulsivamente. Resulta que en ocasiones nos permitimos, inconscientemente, realizar comidas innecesarias como paliativo a un sentimiento de malestar. Entonces ocurre que al comer experimentamos una sensación fugaz de bienestar. Pero el problema sigue ahí, sin resolverse. Lo único que logramos al comer bajo impulso es olvidarnos, por un instante muy breve, que teníamos un problema. Nada bueno resulta de esto, lo único que hacemos es ganarnos más problemas, desde aumento de peso hasta alguna enfermedad importante. Además, la postergación del problema real sólo hace que éste se haga más grande.


»Es como darle una paleta a un niño para que no llore cuando lo inyectan«


Es importante que reconozcamos cuál es la fuente primera de nuestras insatisfacciones si es que de verdad queremos hacer un cambio profundo en nuestra forma de actuar. Saber distinguir la fuente es el primer paso hacia la resolución verdadera del problema. Mientras esto ocurre conviene distinguir en que momentos estamos actuando de manera impulsiva. De modo que podamos reconocer que las causas que nos llevan a hacerlo son absurdas, que no resuelven nada. Y que, por el contrario, en el largo plazo pueden ser enormemente perjudiciales tanto en nuestra salud como en el plano personal.

Geneen Roth menciona repetidamente en sus libros lo siguiente respecto al exceso de peso:

  • Si tienes sobrepeso, y no tienes una condición médica poco común, es porque sueles comer bajo impulso. Porque comes aún cuando no tienes hambre.
  • Casi cualquiera se permite comer bajo impulso.
  • Una razón muy común que nos lleva a comer bajo impulso es escapar de los problemas o sentimientos negativos.
  • No se trata tanto de la comida, sino lo que te motiva a comer aunque tu cuerpo no lo necesite.
  • Es primordial reconocer la causa qué motiva a la persona a comer impulsivamente.
  • Sólo resolviendo la causa es posible mantener los impulsos bajo control.

Lo anterior no sólo ocurre con la comida. El paliativo puede ser otro: el alcohol provoca una sensación de desinhibición; te puede hacer sentir confiado y libre. Los hay también quienes salen a fumar un cigarro porque se sienten ansiosos o tensos.

Piensa como te sentirías si pudieras abandonar las comidas impulsivas. Si te enfocaras a comer sólo cuando tienes hambre. Si pudieras escoger por tí mismo que comer en lugar de permitir a tus impulsos escoger por tí algo que bien sabes que te hace mal.

Image: Michelle Meiklejohn / FreeDigitalPhotos.net


Entradas populares de este blog

Prejuicios religiosos

Causas y consecuencias

Un propósito para el Arte