Donde las cosas crecen


Nada ocurrió en el pasado, nada ocurrirá en el futuro, todas las cosas ocurren siempre en el presente. El presente es lo único real. El pasado y el futuro son sólo ilusiones. Es la memoria de la mente la que reconstruye el pasado, es ésta misma mente la que elabora un futuro inexistente.

Tanto el pasado como el futuro atan nuestra mente a mundos inexistentes. Al estar atados nos perdemos del momento presente.

Estando atados al pasado nos volvemos incapaces de disfrutar el presente. El pasado somete a juicio nuestras acciones en cada oportunidad. Nos critica por nuestros errores pasados y nos condena a pagar por ellos una y un millón de veces.

El esperar un futuro mejor es una forma de evadir el presente. El presente se convierte en un medio para alcanzar el futuro. Vivimos esperando conseguir algo que en el presente no tenemos. Y entonces, cuando lo alcanzamos, deseamos algo más. Constantemente deseamos estar en otra parte que no sea el ahora. Pero nunca alcanzamos el futuro porque éste nunca llega, es una ilusión.

El presente es lo único sobre lo que tenemos control. Enfocarnos en el presente nos permite disfrutarlo con plenitud, resolver nuestros problemas de manera efectiva, actuar de la mejor manera posible en cada situación. Vivir en el ahora nos permite vivir en control de nosotros mismos, de nuestras acciones y nuestras actitudes. El pasado y el futuro nos arrebatan el control y la tranquilidad.

Nuestro presente es lo único importante, es lo único que realmente tenemos.

"Vivir sólo para alcanzar un objetivo futuro es superficial. Son las faldas de la montaña las que sostienen la vida, no la cima. Aquí es donde las cosas crecen."
- Robert M. Pirsig en el Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta
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