Blockchain como sistema de votaciones

Imaginemos por un momento que al gobierno de algún país hipotético, como no los hay, llega una fuerza política con las intenciones de llevar a la democracia al siguiente nivel. Ésta fuerza política decide sentar un precedente en lo que en el mundo se conocía hasta entonces como democracia.

Como que bien se sabe, no se le puede confiar el poder a nadie. Por tanto se busca implementar un sistema democrático que no dependa de las buena intenciones de ninguna persona o grupo de personas; ni hoy ni en el futuro. Un sistema distribuido, público y automatizado que no requiera de intervención humana. Que no sea posible ser gobernado por un puñado de personas. Que sea capaz de detectar operaciones maliciosas y repararse a sí mismo. Ocurre que, por sus características, el blockchain es lo más cercano que conocemos a eso.




El primer problema con el que se topa éste gobierno hipotético es con la oposición política. En el mundo real lo más seguro es que el plan muera ahí mismo; en la prensa, en la cámara de diputados o en el congreso. Pero para seguir con éste ejercicio de imaginación supongamos que, pese a la férrea oposición, el sistema se aprueba como mecanismo legítimo de votación.

Qué es lo que ocurriría si esto llegara a pasar? Que podría hacer la oposición que busca revertir estos hechos y volver al viejo sistema. De regresar al sistema de rellenar urnas o destruirlas. A los tiempos en los que los papelitos y las bases de datos estaban bajo el resguardo de otras personas y por tanto eran alcanzables. Con el nuevo sistema de votaciones distribuido no podrían manipular los datos, ni capturar todos los nodos. Esa posibilidad estría simplemente fuera de su alcance.

A. La fuerza bruta.

La más obvia de todas, la violencia. La oposición busca tomar el poder haciendo uso de la fuerza, por lo que inician un golpe de estado. Si ellos ganan no volverá a haber democracia en éste país hipotético durante varias décadas. Y por supuesto no harán caso a las demandas de la ONU ni ningún otro organismo internacional (como actualmente ocurre en ciertos países como México y Venezuela en materia de derechos humanos).

B. El secuestro.

La segunda opción en cuanto niveles de violencia se refiere. Si no puedes hacer un golpe de estado y tampoco puedes manipular el sistema entonces vas por el siguiente eslabón en la cadena: las personas. En éste nivel no se les convence, se le forza a las personas a votar por el partido de ultra-derecha de turno. En éste caso, como en el anterior, se deshecha el método democrático por completo o se instaura uno que sólo aparenta serlo.

C. La propaganda.

Se hace uso de la vieja, pero siempre confiable propaganda política. La propaganda es como un veneno que se mete en el sistema nervioso de las personas y desplaza de sus mentes a la razón por una serie de sentimientos muy primitivos, pero esa misma razón mucho más poderosos. Pese a toda nuestra modernidad y a todo lo que sabemos sobre psicología la propaganda sigue siendo un mecanismo muy poderoso y eficiente de manipulación.

En el video escándalo de Cambridge Analytica lo dicen muy claro (min 7:25):

"And our job is to get, is to drop the bucket further down the well than anybody else, to understand what are those really deep-seated underlying fears, concerns. Is not good fighting an election campaign on the facts because actually it's all about emotions."

D. Los grupos marginados.

Hay una razón por la que las democracias más endebles, como las que tenemos en América Latina, tienen grandes grupos marginados. Eso es porque son más fáciles de engañar y manipular. Seguro que no logras engañar a los intelectuales y la prensa (aunque siempre puedes comprar a algunos de ellos). Pero los extremistas politicos siempre pueden conseguir que los grupos marginados hagan lo que ellos quieran. Por ésta razón es que una democracia que digne considerarse tal debe comprometerse en empoderar a todos los grupos sociales, y en especial a los más vulnerables.


Con lo aquí expuesto lo que quiero mostrar son dos cosas. La primera es que la implementación existosa de un sistema democrático auótonomo (autónomo como lo definieron los griegos, no como las universidades públicas) ciertamente le haría las cosas más difíciles a los grupos antidemocráticos. Pero, y ésta es la segunda, esto podría provocar que ahora los grupos humanos sean violentados cuando ya no sea posible corromper a las instituciones.




Entradas populares de este blog

Prejuicios religiosos

Trampa para monos

Un propósito para el Arte